Arquitectura y construcción incas

Santuario y sus alrededores no han encontrado, hasta donde el autor sabe, ningún material tiahuanaco. De otro lado, como ya mencioné, la presencia Huari en el área del Cuzco ha sido establecida, y descubrimientos más recientes extienden esa presencia al área de Vilcabamba. En Cheqo Huasi existen algunas tumbas subterráneas construidas con bloques perfectamente rectangulares de frente impecablemente pulido y plano, en el estilo Tiahuanaco, similitud que ya había sido notada por Julio C. Tello en su tesis doctoral (Pérez Caldrón 1999:86) No sé hasta qué punto los Huari utilizaron este tipo de albañilería, pero hay algo muy claro: los Huari no construyeron estructuras megalíticas como las de los incas y los tiahuanaco en ningún otro lugar. Así, es aún menos plausible una presencia Huari preinca en las construcciones en Ollantaytambo que la hipótesis Tiahuanaco. Las preguntas sobre quiénes fueron los que excavaron originalmente las piedras de riolita rosada en Kachiqhata, quiénes las subieron hasta el templo, las pulieron y esculpieron las ranuras donde las encajaron y quiénes fueron responsables por el Muro de Llanos permanecen sin respuesta. El trabajo del autor en Tiahuanaco aumentó su apreciación sobre los logros de los arquitectos y constructores incas, no por ser estos superiores a los de Tiahuanaco sino por ser diferentes. Los incas jugaron con múltiples variaciones en los aparejos y con la variedad de formas de las piedras y sus caras almohadilladas, y ello contrasta severamente con las disposiciones simétricas de los patrones y elementos geométricos estandarizados, así como la horizontalidad y ortogonalidad de las piedras de las construcciones tiahuanaco. En otras palabras, si los incas acentuaban la individualidad y diferencia de cada una de las piedras, los tiahuanaco hacían desaparecer toda singularidad. Estas dos estéticas, ambas exquisitas, pertenecen definitivamente a órdenes diferentes. El autor cree que esta diferencia no es solo en el nivel de las preferencias estéticas, sino que debe tener raíces más profundas. Aunque se conoce muy poco de los albañiles tiahuanaco, en el caso de los albañiles incas el tallado de cada piedra significaba mucho más que un mero acto constructivo: tenía connotaciones rituales enraizadas en la cosmología incaica. Cada piedra era entendida, quizá, como una parte de la Pachamama, la todopoderosa Madre Tierra a quien había de tratar con respeto y reverencia. En comparación, parece que los tiahuanaco trataron sus piedras básicamente como un excelente material constructivo. En este caso, el significado no 366

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