Stübel y Uhle compararon los grandes monolitos verticales de Ollantaytambo a los de Tiahuanaco, y también encontraron similitudes en las piedras elaboradas con lo que ellos consideraban ángulos rectos (1892a:48). Al igual que Stübel e Uhle, Ubbelohde-Doering encontró similitudes entre el llamado Templo del Sol en Ollantaytambo y el Templo de Pumapunku en Tiahuanaco. Su argumento se basaba en las ranuras para grapas en forma de «T», la precisión y rectitud de los lados, y la perfección de los ángulos de los bloques que observó en ambos sitios (1941: 36-37). Ephraim G. Squier reportó que Akapana, la más importante estructura en Tiahuanaco, «[...] según lo afirma la tradición, sugirió el plano de la gran fortaleza de Saqsahuaman, que domina la ciudad del Cuzco» (1974: 149). La tradición a la que se refiere Squier también sostiene que el increíble trabajo de mampostería inca no fue una invención local sino derivada de la mampostería tiahuanaco, y que para construir sus monumentos, los incas no usaron su propia mano de obra, sino que importaron trabajadores del área del lago Titicaca, los qollasuyu. En parte, esta tradición se basa en los escritos de Pedro Sarmiento de Gamboa, en el siglo XVI, y de Bernabé Cobo, del siglo XVII, entre otros. El primero de ellos señalaba que: «[...] fue por el mesmo valle y río de Yucay abajo á un asiento que agora llaman Tambo [...], adonde hacía unos suntuosísimos edificios. Y la obra y albañilería de los cuales andaban trabajando como captivos los hijos de Chuchi Capac, el grand cin[che] del Collao, á quien, [...] venció y mató el inga en el Collao» (1943 [1572]: cap. XL, 81). Luego, Cobo escribió: «Llegó Pachacutic a ver los soberbios edificios de Tiaguanaco, de cuya fábrica de piedra labrado quedó muy admirado por no haber visto jamás tal modo de edificios, y mandó los suyos que advertiesen y notasen bien aquella manera de edificar, porque quería que las obras que se labrasen en el Cuzco fuesen de aquel género de labor» (1964 [1653]: vol. II, libro XII, cap. XIII, 82). Existen pocas dudas de que los incas conquistaron el área alrededor del lago Titicaca y visitaron Tiahuanaco poco antes de 1470. Tampoco se discute que los incas enlistaron habitantes del la región del lago Titicaca para servir como obreros en sus construcciones. Sin embargo, el papel que jugaron estos trabajadores en el desarrollo de las tecnologías constructivas incas es bastante cuestionable. Garci Diez de San Miguel, quien en 1567 inspeccionó la provincia de Chuquito para la Corona española, señalaba que los incas habían reclutado mitmaq73 lupaqa de la región del Qollasuyu 361
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