duplicado, porque el autor ya había completado su trabajo en las canteras para cuando Bengtsson llegó a Ollantaytambo en 1983. Desde entonces, ambos coincidieron en varias ocasiones en Ollantaytambo, pero siempre trabajaron de manera independiente uno del otro. Sin embargo, es notoria la concordancia entre las dos investigaciones, y los pocos puntos en los cuales son discrepantes pueden ser fructíferos puntos de partida para otras investigaciones. Otra publicación referida a Ollantaytambo es la realizada por Flor de María Huyacochea Núñez de la Torre, titulada Qolqas: bancos de reserva andinos. Almacenes inkas, arqueología de qolqas (Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cuzco, Cuzco 1994). Huyacochea ha estudiado muchas más qollqa en los alrededores de Ollantaytambo de las que el autor registró en su momento. Entre sus observaciones más notables se puede mencionar una fila de depósitos del tipo A de 124 metros de longitud en el sitio de Las Peñas, en el valle de Piri, uno de los valles al oeste del valle del Patakancha. Los planos que presenta de este complejo son muy esquematizados y no muestran las múltiples variaciones que el autor recuerda haber visto. Lo mismo es válido para los depósitos en Pumamarka, así como para otros de los incluidos en su libro. Este contiene información, potencialmente importante, relativa a la construcción de estos depósitos. Huyacochea menciona que el revoque interior fue «coccionado (¿cocido?) para mantener lejos a los insectos. Si está en lo correcto, sería un hallazgo muy interesante, pero además sería importante conocer qué es exactamente lo que ella llama «coccionado» y cómo fue hecho. ¿Se encendía fuego al interior de la qollqa después de construida y con el revoque aplicado? Huyacochea señala, además, que el material del enlucido usado en Las Peñas consiste de 58% de arena, 28% de lino (sic por limo) y 14% de arcilla (1994: 158, tabla). Estas proporciones corresponden de manera precisa con la composición esperada en términos científicos para un enlucido arcilloso de alta calidad. El complejo arqueológico de Ollantaytambo podría, con seguridad, beneficiarse de una pequeña guía acerca de sus múltiples atractivos. Desafortunadamente, la producida por Grimaldo Flores Solís titulada El parque arqueológico de Ollantaytambo (Municipalidad del Cuzco, sin fecha, probablemente 1996) no es muy útil: carece de un buen mapa del lugar, además de repetir y reproducir información que ha sido desechada, revisada o actualizada hace mucho tiempo. 350
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