techado de las kancha ha sobrevivido, cualquier reconstrucción es especulativa. Por ejemplo, de los edificios en las kancha K7E y K7W se conoce la inclinación de los techos y se puede ver que son mucho más empinados que la que presenta la reconstrucción de la kancha K4W. El edificio de acceso, que se llamó Edificio A, no tenía un techo a dos aguas, como el que tiene en la actualidad, sino uno a cuatro aguas. Lo que más preocupa es que los techos están cubiertos con tejas, una importación española, y no con paja o ichu, tal como debió ser un techo inca. Fig. E.4. La kancha K4W reconstruida (fotografía de Spence Nelson). NUEVAS PUBLICACIONES De las pocas nuevas publicaciones acerca de Ollantaytambo, la más notable y valiosa es la realizada por Lisbet Bengtsson, titulada Prehistoric Stonework in the Peruvian Andes: A Case Study at Ollantaytambo (Etnologiska Studier 44, Göteborg 1988). Esta publicación está dedicada a la investigación de las canteras y las piedras abandonadas tanto en ellas como en la Colina-Santuario. El trabajo de Bengtsson es un complemento y, hasta cierto punto, un duplicado de las investigaciones del autor en las canteras de Kachiqhata. Es un complemento en el sentido de que uno de los métodos usados en su investigación fueron las excavaciones; por otro lado, incluye aspectos que no fueron tocados o, a lo más, lo fueron solo de modo tangencial, entre ellos las preguntas en relación a los grupos sociales o ’ayllu establecidos en Ollantaytambo, los que pudieron estar asociados con los labores de construcción. El trabajo de Bengtsson también es, parcialmente, un 349
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