Fig. C.9. Lo que se encuentra al final del camino, en la ventana ubicada en el vértice de la curva, es una espectacular vista hacia una cascada. Contemplando la arquitectura de Ollantaytambo, y la de Q’ellu Raqay en particular, el autor desarrolló la idea de que la arquitectura inca es más elaborada de lo que generalmente se cree. Si el extenso rango de formas arquitectónicas no ha podido ser aún abarcado, es porque el estudio de la arquitectura incaica, si bien no es reciente, nunca ha tenido la atención que merece. A pesar del trabajo pionero de, entre otros, Squier en el siglo XIX y John H. Rowe en la actualidad, los historiadores de la arquitectura, por lo general, han ignorado o esquivado el tema, además de que existen muy pocos libros de historia de la arquitectura mundial que dediquen un capítulo completo a la arquitectura inca. Con su fundamental estudio Arquitectura inca (1977), Gasparini y Margolies no solo han roto este silencio, sino que han llevado el estudio de la arquitectura inca a una audiencia más amplia y han inspirado nuevos trabajos, incluyendo el del autor. A través de su trabajo, sin embargo, se puede percibir la vigencia de la afirmación de Alexander von Humboldt sobre la arquitectura inca que se citó en la introducción y que ahora se repite aquí: «[...] más lo que me parece digno del mayor interés, es la uniformidad de construcción que se observa en todos los monumentos peruanos. Es imposible observar con atención uno solo de los edificios incas, sin reconocer el mismo tipo en todos los otros monumentos que cubren los Andes [...]. Se diría que un 337
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx