Arquitectura y construcción incas

lugar conocido como Inkamisana, en la ribera opuesta a Patakancha, y en la Colina-Santuario. En el capítulo 2 se mencionó la cuidadosa atención que los planificadores incas pusieron en la creación de secuencias espectaculares de vistas abiertas y cubiertas a través de las cuales el viajero descubría el trazado del lugar y el sitio mismo a medida que se aproximaba a él. Orientaciones relativas al paisaje o a las características arquitectónicas no se limitaban a los accesos a los sitios, sino que, como se describió en relación a la Colina-Santuario, continuaban capturando la atención mientras se realizaba el recorrido del lugar. Al moverse a través de Machu Picchu, después de entrar a través de la puerta, el panorama que se encuentra es un paisaje alternadamente constreñido por altos muros que bordean los callejones y despejado al emerger de una escalera, terraza o un espacio abierto. Existe una progresión que articula los espacios abiertos y públicos con los más estrechos pasadizos y puertas, los que conducen a espacios más privados. En muchas de las articulaciones, la atención se dirige hacia aspectos relevantes del paisaje. En algunos casos se consigue mediante la oclusión del campo óptico; en otros, al abrirlo. Las ventanas del Templo de las Tres Ventanas concentran la vista en la cima de forma de media cúpula del cerro Putukusi, hacia el Este (Fig. C.8); al oeste, la plaza —definida por el templo y dos edificios que la flanquean— se abre a una amplia vista de los nevados de la cordillera de Vilcabamba y sus diversos apu. La pequeña estructura que asemeja un púlpito, construida exquisitamente con piedras cortadas y engastadas en el borde de la plaza, pudo haber servido como plataforma para avistar los apu. 335

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