Arquitectura y construcción incas

daba por sentado que el bloque colocado en ángulo recto con respecto al Segundo Muro (Bloque Suelto 1, Fig. 14.3) no pertenecía a este muro, supuesto que implicaba que este había sido desmantelado (1941: 246). ¿Quién había estado deshaciendo este trabajo? Ubbelohde-Doering pensaba que si este bloque —que descansa hoy en un plano inclinado— se hubiera levantado de nuevo en posición horizontal, habría encajado perfectamente con el Bloque 5 del Segundo Muro (1941: 36), pero no fue así. Es más, dado que no existen restos de cimientos debajo del bloque en su posición actual, es poco probable que este se hubiese colocado allí originalmente. Además, nunca se adjuntó al Bloque 5 del Segundo Muro como una extensión longitudinal del muro. La cara noroeste del Bloque Suelto 1 nunca pudo haberse acoplado con la cara noreste del Bloque 5 en el Segundo Muro (Fig. 14.9). Dado que los ángulos de ambas caras se dirigen en direcciones opuestas, dejarían un vacío entre ambas. La inferencia de que el Segundo Muro estaba en plena construcción con bloques reciclados al momento de ser abandonado el sitio se ajusta más a la evidencia encontrada que la hipótesis de que dicho muro estaba siendo desmantelado. Las características anómalas de los bloques 5 y 2, como el rebajo y los bordes y caras pulidos, no reflejan un trabajo en proceso sino, más bien, restos de otras estructuras cuyos bloques habían sido removidos. Una cara u otra habrían necesitado retrabajarse para que los bloques pudieran encajar. Fig. 14.9. La esquina formada por los bloques sueltos 1 y 5 del Segundo Muro. El Primer Muro también estaba en construcción, con bloques reciclados. Por ejemplo, el Bloque 12, con sus vértices verticales y su plano posterior 296

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