Arquitectura y construcción incas

Fig. 14.8. Esta piedra fileteada, usada como batán, estuvo por muchos años en un patio del poblado; en la actualidad, sin embargo, ya no se encuentra allí. La pequeña protuberancia en el extremo es muy similar a aquellas de las piedras fileteadas aún in situ en el Muro de los Seis Monolitos. En su posición actual, el muro noreste del Templo del Sol no está alineado con la parte final del Muro de los Seis Monolitos. Existe una brecha de cerca de 4 metros entre los extremos de ambos muros. La razón de este vacío no se ha podido determinar, pero es posible que el muro noreste no se encuentre en su posición original o que el Muro de los Seis Monolitos fuera a ser ampliado para cerrar la brecha. Lo que en verdad es intrigante es el incongruente tratamiento de los cimientos debajo de las estructuras de riolita rosada. El muro suroeste del Templo del Sol, la supuesta obra de ingenieros epígonos, fue asentado sobre cimientos cuidadosamente cortados y encajados de piedra de tufo soldado, mientras que el Muro de los Seis Monolitos, la obra de los maestros expertos, no tiene los cimientos adecuados. Los grandes monolitos se encuentran precariamente asentados sobre unas pocas piedras; solo las piedras fileteadas están encajadas con cuidado sobre una base de piedras cortadas. Por otro lado, el Primer Muro, y no así el segundo, descansa en una base bien establecida de piedras cortadas. El Segundo Muro apenas toca el suelo. Ubbelohde-Doering no estaba seguro de a quién se le podía atribuir la construcción tanto del Primer Muro como del Segundo Muro, es decir, si a los maestros o a los epígonos (1966: 251). En la leyenda de su lámina 246 295

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