Arquitectura y construcción incas

obra cuyo plan general tenían en sus manos. Sin embargo, los jóvenes artesanos habían perdido las destrezas de sus antecesores y fueron incapaces de ensamblar los monolitos heredados en muros comparables al Muro de los Seis Monolitos (Ubbelohde-Doering 1966: 250). UbbelohdeDoering estaba en lo correcto cuando escribió que los monolitos en las muros laterales terminaron en sitios que no les correspondían (Fig. 14.5). La prueba se encuentra en la muesca en forma de «T» en el Bloque 8, ubicado en el muro del lado suroeste; en su posición actual, la muesca no tiene ningún uso, dado que no existe una contraparte para insertar la grapa (Ubbelohde-Doering 1966: 250). Evidencia adicional se encuentra en las protuberancias —la mayoría de los tipos A y B, y que se hallan en los bloques 3, 4, 5, 7, 9, 12 y 13—, que se sitúan dispuestas verticalmente (Fig. 14.6). Estos bloques fueron cortados para ser colocados de manera horizontal y con las protuberancias ubicadas hacia la parte inferior, pero solo el Bloque 11 tiene su protuberancia en la posición correcta. Los bordes pulidos y superficies reconocibles en los lados de la mayoría de los bloques sugieren que estos alguna vez se encontraron colocados en un aparejo bastante compacto, Fig. 14.5. Se utilizaron bloques reciclados en la construcción de los muros del suroeste y noreste del Templo del Sol. Las separaciones entre los bloques se rellenaron con piedras sin cantear (dibujo realizado por el autor). 292

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