todos modos, algunos elementos estructurales necesitan ser reconsiderados. Toda estructura que abarca una distancia horizontal produce una fuerza horizontal que tiende a empujar lateralmente las estructuras de soporte. Para prevenir que las patas de los trípodes se abriesen, los carpinteros incas pudieron haber usado tirantes para contenerlos, pero, al parecer, no estaban familiarizados con ellos (Gasparini y Margolies 1980: 312), por lo que la fuerza de empuje de una estructura techada inca debió ser absorbida completamente por los muros longitudinales. Agurto, quien ha realizado extensos cálculos sobre el tema, llegó a la conclusión de que la masa absoluta de los muros largos fue más que suficiente para contrarrestar el empuje y que, además, la inclinación ayudaba a absorberlo (1987: 244245). Sin embargo, el asunto no es solo una cuestión de masa e inclinación sino, también, de la tensión aplicada a los muros en los puntos de apoyo. El empuje de las vigas en la reconstrucción de Lee para ’Inkawazi, en el que los extremos 278
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