Las únicas ventanas que pudieron haber ofrecido cierta visibilidad son las que se encuentran en el segundo piso de la Estructura F en Q’ellu Raqay, pero dado que el piso ha cedido, no es posible saber si ellas enmarcaban algún rasgo del paisaje en particular. Con ventanas colocadas en sus cuatro paredes, el recinto en el piso superior debió estar particularmente iluminado. Por otro lado, es poco claro el propósito de las pequeñas ventanas entre los nichos altos de la Estructura D, también en Q’ellu Raqay. Las ventanas en los fuertes de Choqana y Choquequillca, ubicadas en la parte inferior de los muros y debajo de las filas de nichos, parecen haber sido diseñados como troneras para vigías: a través de ellas podía observarse quien se aproximaba y si había alguien en la base de los muros (Fig. 13.10). Dinteles Los dinteles sobre las aberturas y nichos en los muros de mampostería de piedra cortada y engastada consistían de una sola piedra —o dos si la abertura o nicho tenía doble jamba o marco— dispuesta a lo largo del vano (Fig. 13.11). Si se colocaban los dinteles sobre sus bordes en lugar de sobre su amplio lado plano, esto pudo darles más altura y, con ello, incrementar su capacidad de soporte, pero los albañiles incas ignoraron este hecho o no le concedieron mayor importancia. Los dinteles colocados sobre su lado más plano son una característica distintiva de los muros incaicos originales. En el Cuzco, varios muros de estilo Inca fueron, de hecho, construidos durante los inicios de la época colonial (Rowe 1983). Todas las entradas en dichos muros presentan dinteles colocados de canto, lo que los separa claramente de los muros precoloniales. En la mampostería de piedras con mortero de barro los dinteles fueron hechos a partir de piedras parcialmente canteadas, maderos redondeados o una combinación de ambos. Por ejemplo, las aberturas que miran colina abajo y las entradas en el Depósito P3 fueron coronadas con dos dinteles de piedra con uno o dos maderos redondeados entre ellos. Estos se ataban con cordeles para dar mayor consistencia al mortero con el cual se cubrían los dinteles (Fig. 13.12). Como se observa en los dinteles sobre los nichos de la segunda planta de la Estructura H de ’Araqhama, algunas veces las piedras se envolvían con cordeles. Los cordeles alrededor del, ahora ausente, dintel lítico dejaron una impronta en el mortero remanente (Fig. 13.13). En la mayoría de los casos, el cordel consistía de dos o tres 271
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