Arquitectura y construcción incas

Fig. 13.7. El uso de nichos del tamaño de un portal, simple o con doble marco, se restringía, en el caso de Ollantaytambo, al exterior de los edificios, como puede observarse en el lado este de la Estructura F, en Q’ellu Raqay. pero no sería erróneo pensar que pudieron servir para decorar las fachadas, al menos en parte. La parte exterior de los largos muros que delinean el Callejón no solo posee una escala claramente legible dada la rítmica repetición de los nichos, sino que, además, se «animan» por el juego de luz y sombra que estos nichos crean. Ventanas En Machu Picchu y Wiñay Wayna se encuentran varios ejemplos de ventanas que ofrecen vistas espléndidas. Como verdaderas postales, estas ventanas enmarcan montañas sagradas, vistas espectaculares del valle del Urubamba o alguna maravillosa caída de agua. En ambos sitios se ven edificios que alternan ventanas con nichos (Fig. 13.8). Estas ventanas debieron proveer al menos un poco de luz diurna hacia adentro de los recintos. Con algunas excepciones, señaladas más adelante, las ventanas en Ollantaytambo no proporcionan nada más que ventilación. Son demasiado pequeñas y muy pocas como para proporcionar luz diurna al interior y se encuentran demasiado lejos del nivel del suelo como para ver a través de ellas (Fig. 13.9). La luz que pudo penetrar al interior tuvo que venir a través de las puertas, con lo que se deduce, a juzgar por los edificios techados en las kancha, que el interior de la mayoría de los edificios incaicos debió de ser muy oscuro al punto de no permitir ninguna actividad elaborada. Si se fabricaban textiles, cerámica o joyas en Ollantaytambo, estas actividades debieron hacerse en las afueras de los recintos o en edificios de frente abierto. 270

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