Arquitectura y construcción incas

Edificio I de la Colina-Santuario miden 52 centímetros de alto, 47 centímetros en la base, 40 centímetros en el dintel y están espaciados 140 centímetros uno del otro. Debido a que las calles longitudinales del poblado convergen y que el espacio resultante entre las calles transversales disminuye, las manzanas del poblado y las kancha se hacen más pequeñas de sur a norte. La kancha más pequeña es una versión reducida de la más grande, con el número exacto de elementos dispuestos en la misma posición, pero con solo dos excepciones. El número de nichos en los lados más cortos de los edificios B y D cambia de cuatro, en la kancha más grande, a solo tres en la más pequeña, tal como el número de nichos en los muros que miran al norte y al sur de los patios esquineros. Parece que, allí donde era posible, las dimensiones absolutas de los nichos y la distancia absoluta entre ellos no eran tan importantes como sí el mantener su número absoluto. Niles presenta una interesente teoría acerca de cómo los albañiles incas disponían los nichos en las construcciones y los construían con mampostería de barro (1987: 217-225). Los muros se construían hasta la altura deseada para el alféizar de los nichos. Luego, se construían los marcos de los nichos en los intervalos apropiados y una vez que ya estaban en su posición correcta, los vacíos entre ellos eran llenados con hiladas adicionales hasta que el muro alcanzaba la altura deseada. Ciertamente, el autor vio muchos muros incas, incluso construidos de mampostería de piedra cortada y engastada, en los cuales el proceso descrito por Niles puede ser reconstruido paso a paso, pero no sucede así en Ollantaytambo. En ocasiones, los nichos se encuentran alineados en dos hileras, una encima de la otra, con la segunda hilera desplazada en relación a la primera. Ejemplos de este tipo pueden encontrarse en los edificios K y M en la Colina-Santuario y en los edificios A, B, C y D en Pachar (Fig. 13.6). Si los nichos al interior de los edificios fueron usados para guardar artículos domésticos, objetos ceremoniales u otros, los nichos de la parte exterior de las estructuras debieron de servir para un propósito meramente ornamental. Los nichos de doble marco en el muro defensivo que flanquea la Puerta de T’iyupunku, en el Santuario A y los que están en el muro de contención que domina ’Araqhama se encuentran ubicados muy altos como para ser alcanzados y son muy pequeños como para contener algo. Como regla general, el uso de nichos del tamaño de una puerta, simple o con doble marco, se restringía al exterior de los edificios (Fig. 13.7). Las únicas excepciones son los grandes nichos al interior de las celdas de los 268

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