Domingo. Hasta donde el autor conoce, no se han encontrado grapas ni en el Cuzco ni en Ollantaytambo. En este último complejo, las muescas aparecen solo en bloques de riolita rosada de grano grueso, todos los cuales fueron reciclados de una presunta construcción más temprana. Ninguno de los bloques con muescas ubicados en Ollantaytambo o en el Cuzco fueron encontrados en sus contextos primarios, por lo que las inferencias acerca del uso de dichas muescas, las grapas y los materiales utilizados son especulaciones. El significado de estos elementos será discutido con más detalle en el capítulo 15. Fig. 11.13. Detalle de uno de los bloques de Ollantaytambo, que muestra una ranura en forma de «T» tallada en uno de sus bordes. Estas servían para el perfecto acoplamiento de las piedras al momento de construir los muros. MANIPULACIÓN ¿De qué manera fueron manipulados y levantados los bloques? La variedad de protuberancias, muescas (Figs. 11.14 y 11.15) y ranuras talladas en las caras de los bloques debieron tener, sin lugar a dudas, un rol significativo en su manipulación. Las protuberancias de los bloques in situ se encuentran por lo general cerca del borde inferior (Fig. 11.16). Todos los bloques sueltos en los alrededores del sitio que tienen protuberancias solo las tienen en uno de los lados, presumiblemente el que sería el frontal. Inclusive los bloques que conforman las jambas de la Puerta Inconclusa tienen protuberancias en su cara frontal, así como en la posterior. Las protuberancias tienen dimensiones y formas variadas. Como regla general, a mayor la dimensión del bloque, más grandes son las protuberancias. Se proyectan desde 4 centímetros en los bloques más pequeños hasta 25 centímetros en los más grandes y su ancho varía entre 4 a 80 centímetros. 241
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