la entrada del Recinto de los Diez Nichos, la parte superior de la última hilada de piedras del muro de la terraza se encuentra sin cortar, Fig. 11.1. Una pequeña grieta producida a lo largo de un plano de clivaje en la esquina de una piedra se complementaba por un corte equivalente en la piedra adyacente. a excepción de aquellas inmediatamente adyacentes a la puerta.57 En estas piedras se encuentran expuestos los inicios de una nueva hilada (Fig. 11.2). Esta tiene varios vacíos, lo que indica que este muro se encontraba bajo construcción en el momento en que el sitio fue abandonado. Una situación similar puede observarse en la cabecera del Muro de la Puerta Inconclusa (Fig. 11.3). Allí donde los muros fueron desmantelados, las improntas de las piedras faltantes se encuentran perfectamente delineadas en las hiladas que aún permanecen (Fig. 11.4). Ejemplos impresionantes de estas improntas pueden encontrarse en la parte superior del muro de terraza frente al Recinto de los Diez Nichos. Otro ejemplo muy interesante es el Muro de los Seis Monolitos. Los dos monolitos del lado izquierdo, así como uno orientado hacia el muro, no están cortados en la parte superior. Los cuatro restantes muestran signos de haber soportado una hilada más de piedras, hoy inexistente. En un dibujo de los Seis Monolitos realizado por el pintor alemán Johann Moritz Rugendas el 16 de diciembre de 1843 (o 1844) puede observarse una serie de piedras que coronaban 230
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