Arquitectura y construcción incas

INTRODUCCIÓN Cuando se habla de la arquitectura incaica, la mayoría de las personas piensa en Machu Picchu. Este complejo, sin lugar a dudas, es el más famoso y celebrado de todos los yacimientos incas: su grandiosidad es, verdaderamente, impresionante, y la íntima integración de la forma construida y su entorno natural es maravillosa. La unidad de su arquitectura posee una insuperable armonía, y la perfección de su sillería es extraordinaria. En resumen, es una obra maestra de arquitectura y planificación urbana que rivaliza con los mayores logros de los egipcios, griegos, romanos o de cualquier otra civilización. Los colonizadores españoles que se encontraron con el imperio incaico hace cerca de 500 años atrás se maravillaron de los logros de los constructores incas de la misma manera como hoy en día lo hace el turista contemporáneo. Al referirse a la fortaleza de Sacsahuaman, en las cercanías del Cuzco, Sancho de la Hoz relataba impresionado que: «La cosa mas linda que puede verse de edificios en aquella tierra, son esas cercas [...]. Los españoles que las ven dicen que ni el puente de Segóvia, ni otros de los edificios que hicieron Hércules ni los romanos, no son cosa tan digna de verse como esto» (1938 [1534]: 178). Sin embargo, para poder entender y apreciar la gran capacidad de los arquitectos incas en su dimensión apropiada, es necesario verlos en el contexto tanto de su historia como en el de sus otros logros. BREVE HISTORIA DE LOS INCAS Para el tiempo de la llegada de los españoles en 1532, los incas gobernaban un vasto imperio que se extendía desde Rumichaca, en lo que es hoy en día la frontera norte de Ecuador, hasta el río Maule en Chile, en el lugar donde, en la actualidad, se encuentra la ciudad de Constitución (Fig. I.1). La mayor parte de este territorio había sido conquistado poco antes de la llegada de los españoles, pues la expansión inca empezó, de 19

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