Arquitectura y construcción incas

TRONCOS DE MADERA Cobo describe cómo los españoles encontraron bosques enteros que no mostraban señales de haber sido talados. Él atribuyó esto al hecho de que los aborígenes hacían escaso uso de troncos de madera en sus construcciones: «[...] lo qual nacía del poco uso que ellos tenían de madera gruesa para sus edificios, como lo vemos el día de hoy, en los cuales no se hallan vigas gruesas, sino cañas y varas delgadas, que así enteras como las contaban le pudiesen servir, con que les costase trabajo desbastarlas; de lo cual debía ser la causa el carecer de herramientas con que poder cortar y labrar estos árboles» (1964 [1653]: parte I, libro VI, cap. I, 235). Las únicas veces que los indios talaron grandes árboles fue para la manufactura de balsas y la construcción de los edificios de los señores nobles, pues estas viviendas eran más suntuosas que las de sus súbditos (Cobo 1964 [1653]: vol. I, libro VI, cap. I, 236). Uno de los recursos más buscados para este tipo de requerimientos fue el aliso (Alnus jorullensis). Betanzos escribe: «A otros mandó que trujesen y acarreasen mucha cantidad de maderos de aliso [...] largos é derechos, dándoles el largor y medida que habían de tener (1880 [1551]: parte I, cap. XVI, 109). De acuerdo con Cobo, el aliso era el árbol más común en el Perú; se le encontraba en todas las provincias y crecía en los valles templados de la sierra (1964 [1653]: vol. I, libro VI, cap. II, 238). Posee un tronco de fuste recto que alcanza entre 12 y 15 metros de altura, y proporciona vigas de considerable longitud. Se le cultiva en los valles más templados de los Andes (Yacovleff y Herrera 1934: 295). Una muestra de madera tomada de una de las cajas para dintel en el Segmento de Muro I del Callejón resultó ser de la especie Alnus jorullensis.43 Por la apariencia de los dinteles mejor conservados y aún visibles en Ollantaytambo, es posible pensar que la mayoría de ellos están hechos de aliso (Fig. 7.3). 191

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