Arquitectura y construcción incas

Fig. 7.1. Largas fibras de ichu corren en forma paralela al eje longitudinal de los adobes y son visibles en sus lados. Las fibras se encuentran dobladas hacia las esquinas en los lados más cortos de los adobes. y entre 82 a 84 centímetros de largo por 18 a 20 centímetros de ancho. Al parecer, no fueron producidos con moldes: sus esquinas y bordes redondeados, así como la variación en sus dimensiones, sugieren que fueron hechos a mano. Una vez que se les dio forma, los dejaron secar al sol para que tomaran consistencia. Hasta el momento, el autor no ha encontrado una sección de muro adecuada que permita estudiar de manera apropiada la naturaleza constructiva de los muros que rodeaban la Plaza de Manyaraki. La arqueóloga peruana Arminda Gibaja, quien ha trabajado en ellos, señala que fueron construidos con adobes. Las medidas registradas por ella están en un rango entre 110 por 20 por 15 centímetros y 90 por 20 por 40 centímetros (1984: 236). En consecuencia, los adobes investigados por Gibaja son más largos y considerablemente más gruesos que los medidos por el autor en los depósitos. Como se discutirá en el capítulo 15, los muros formados por adobes más grandes podrían corresponder a un periodo de construcción más tardío. Enlucidos Cuando Cobo presenta los recursos naturales en el Nuevo Mundo, él distingue la arcilla destinada a la alfarería de aquella común: «A toda suerte de barro de que se hace la loza llaman los indios deste reino, en su lengua, sañu, y a toda suerte de greda común, ‘llanca’» (1964 [1653]: vol. I, libro III, cap. VI, 114). Y al explicar acerca de los edificios incas y las 189

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx