Arquitectura y construcción incas

Fig. 6.8. Plano de ’Inkaraqay (a la derecha) y el patio de almacenamiento anexo (al centro). La forma caprichosa de las estructuras contiguas de ’Inkaraqay no es típica de la arquitectura inca. Numerosos bloques de riolita, grandes y pequeños, están depositados en el patio de almacenamiento y a lo largo de los caminos. Los triángulos indican hallazgos de martillos de piedra (levantamiento y dibujos realizados por el autor). Los restos arquitectónicos en Ñawinpata se encuentran muy dañados por actividades agrícolas. El lugar está rodeado por terrenos fértiles, regados por un manantial y, posiblemente, han sido cultivados de manera intermitente, si no continua, desde la colonización de Ollantaytambo. Estas tierras pertenecieron a la hacienda de Kachiqhata, «[...] [la] más rica de Ollantaytambo» (Squier 1974: 276), y en la actualidad todavía son cultivadas por la Cooperativa Agrícola de Kachiqhata. Con el transcurso del tiempo, se construyeron algunas pequeñas estructuras en este lugar con el uso de piedras provenientes de los edificios incas. La superpoblación actual impide cualquier investigación profunda. Si el sitio no es despejado de manera apropida no será posible conocer sus dimensiones y el propósito para el cual servía. Sin embargo, tres edificios angostos pueden identificarse como incas por sus características. Los ocupantes actuales de Ñawinpata aducen que estas estructuras eran las viviendas de los canteros. El croquis de Choquetakarpu elaborado por Harth-Terré es razonablemente preciso y muestra todos los edificios aún en pie en el lugar (Fig. 6.9). Las estructuras se encuentran construidas de la misma manera que aquellas de Soq’amarka, pero con mucho más cuidado. Este hecho, unido a la entrada de doble jamba36 que conecta los dos edificios más grandes en la terraza inferior, indica que este conjunto quizá tuvo un alto 173

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