Arquitectura y construcción incas

químicos, la mejor estrategia para conservar tubérculos es el control cuidadoso de la temperatura y humedad ambiental. No existe un nivel de temperatura ideal que satisfaga todas las condiciones, pero una temperatura entre 3 a 4 grados centígrados es un término medio. Debe haber sido viable mantener esta temperatura en los depósitos de Huánuco Viejo, sitio que tiene una temperatura promedio anual entre 3 y 6 grados centígrados. Sin embargo, en Ollantaytambo, con una temperatura promedio anual de cerca de 18 grados centígrados, este objetivo parece imposible. Entonces, o bien los incas no almacenaron tubérculos frescos en Ollantaytambo o bien siguieron un tipo de estrategia totalmente diferente para su conservación. Se debe advertir que, con el fin de proveer un tipo de ventilación cruzada, los depósitos de planta rectangular de Huánuco Viejo tuvieron dos pequeñas aberturas en la parte inferior de la estructura, una en el lado ubicado ladera abajo y la otra en el lado de ladera arriba (Morris 1981: 329), mientras que los de Ollantaytambo tienen aberturas solo hacia el lado ladera abajo. Los patrones de ventilación en ambos casos parecen haber sido diferentes. ¿Sirvieron también las pequeñas aberturas en la parte inferior para depositar y retirar los bienes almacenados, cualquiera que ellos hayan sido? Morris propone esta posibilidad, pero no parece algo práctico del todo. Mientras que las aberturas en Huánuco Viejo tienen un promedio de 45 centímetros de ancho por 72 centímetros de alto (Morris 1981: 329), las de Ollantaytambo son aún más pequeñas, con 49 centímetros de ancho por 65 centímetros de alto, como máximo, y 33 centímetros de ancho por 41 centímetros de alto, como mínimo. No solo lo pequeño de las aberturas habría limitado el tamaño de los envoltorios o recipientes que pasarían a través de ellos, sino que, además, su posición implicaría que el depósito se habría llenado desde la parte inferior. Esto ocasionaría, a su vez, que se habría dejado una considerable cantidad de espacio libre en el interior de la estructura con el fin de permitir tanto la maniobrabilidad como el apilamiento de los productos. Como el depósito de Pachar sugiere, es más probable que los productos fuesen ingresados y retirados mediante el uso de las escaleras posteriores, mientras que las aberturas en el frente solo facilitarían la ventilación a través de la estructura y servirían como un vano de control y servicio. Los segundos pisos, o superestructuras, de las qollqa B31 y B32, así como de los edificios P110, P111 y P112, pueden haber servido como plataformas para depositar y sacar productos de las estructuras. No existen escaleras posteriores para alcanzar el segundo nivel 158

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