almohadillado en las caras de las piedras, puesto que estas son perfectamente lisas y planas. De manera obvia, los incas usaron mampostería fina para sus edificios más importantes, como en el caso del Qorikancha en el Cuzco, pero incluso en ellos es posible observar un suave almohadillado en la sillería y sombras de juntas hundidas casi imperceptibles. Aquí, como en el caso del Sector del Templo, se pueden distinguir diversos tipos de aparejos. Las partes inferiores de los edificios E1, F, K, M y C y, posiblemente, D fueron construidas con mampostería de lajas parcialmente cortadas y mortero (Fig. 3.22). Esta mampostería fue particularmente bien ejecutada y produjo ángulos bien definidos en las esquinas de los edificios, sus entradas y nichos, así como muros perfectamente rectos. Todos los edificios con este tipo de mampostería muestran evidencias de haber sido recubiertos por dentro y por fuera con un enlucido de arcilla amarilla.3 Los otros edificios, incluyendo las terrazas y muros perimétricos, fueron construidos con piedras sin cantear y mortero. Esta mampostería, aunque estructuralmente adecuada, no fue tan bien elaborada como la descrita de manera previa (Fig. 3.23). Con excepción de los grandes dinteles, no existen piedras talladas en este tipo de mampostería. Parece que los constructores confiaron en el uso de una gruesa capa de enlucido de arcilla para mejorar la apariencia de los edificios Fig. 3.22. La mampostería de lajas cortadas de manera parcial unidas con mortero fue bien ejecutada, en particular en la elaboración de muros perfectamente rectos y con ángulos bien definidos en las esquinas, entradas y nichos de diversos edificios. 119
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