Arquitectura y construcción incas

Fig. 3.1. Al arribar a la Plaza de Armas desde el Este, el visitante de Ollantaytambo se encuentra con los imponentes andenes de Pumatallis, que flanquean el cerro Bandolista hacia la llamada Fortaleza. Los estudiosos de arquitectura encontrarán interesante la ColinaSantuario por muchas razones. La primera es su trazado, cuya disposición general y articulación es muestra del notable sentido de orden de los incas; la segunda, la poética y drástica sucesión de espacios que el visitante experimenta al desplazarse por el lugar; y la última, la amplia variedad de edificios presente. La Colina-Santuario es también atractiva para aquellos interesados en construcción e ingeniería, por las drásticas modificaciones hechas a la topografía natural del lugar con el fin de acomodar los edificios y los espacios abiertos. Asimismo, es interesante la presencia de la enorme rampa usada para llevar los bloques de piedra al lugar, pues esto presenta el problema consiguiente de cómo se consiguió movilizar las piezas que pesaban varias toneladas. Y, finalmente, pueden obtenerse invalorables ideas acerca de los métodos de construcción utilizados por los incas a partir del estudio de muchas construcciones inconclusas y de los muchos bloques de piedra en diferentes etapas de preparación que se encuentran dispersas por todo el lugar. ORGANIZACIÓN DEL TRAZADO DEL SITIO El trazado de la Fortaleza tiene una forma semejante a la de una herradura abierta hacia el este y la Plaza de Manyaraki (Fig. 3.2). Su parte central está ocupada por la «cascada» de andenes de Pumatallis, que fue apropiadamente comparada por Ubbelohde-Doering con los inmensos 101

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