Amazonas : el lenguaje de las aguas

95 Ana de Ayala Desde Sevilla, Ana de Ayala llega al Amazonas, como esposa de Francisco de Orellana, el desesperado que ansiaba ser el gobernador de la Nueva Andalucía, señor de árboles y lagunas, de tortugas y otorongos. La dama alcanzó a ver la entrada del majestuoso río al mar y a sentir que las aguas saladas luchan con las dulces como dos tigres en los claros del bosque. Vivió poco el capitán de la expedición. Tuvo penurias, muchos marineros desaparecidos por la furia de las corrientes o por mandato de Dios que es el único que sabe la duración de la existencia de humanos y animales. Perdió un ojo en una refriega, conoció la locura y daba gritos espantosos en medio de la noche. Le tocó morir antes de mandar en los linderos imaginados de la Nueva Andalucía. Joven y hermosa, Ana de Ayala vivió muchos años sobre el redondo lomo de la tierra.

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