114 Volar En este rincón donde habitan los zuzones, desafinada mi guitarra, casi rota, la ciudad está lejos, lejos los afinadores, en las antípodas del mundo, el bien soñado, pura imaginación poderosa, no dejo que la soledad me venga bajo los algarrobos de la noche. Es música lo que bulle en mi cabeza insomne. Notas del Claro de Luna que extienden su manto, llegan a las profundidades de mi ánima, Con el espíritu afino cada una de mis cuerdas mentales. Me acompañan numerosos ángeles que van cantando y cantando. No sé dónde estoy, floto por los aires.
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