Alicia a través del espejo
Y MIENTRAS decía esto cogió el mantón al vuelo; miró alrededor suyo para ver si encontraba a su dueña: al momento apareció la Reina blanca, corriendo desalada por el bosque, con los brazos abiertos en cruz, como si viniera volando; y Alicia se acercó muy cortésmente a su encuentro para devolverle el mantón. -Me alegro mucho de haberle podido echar una mano -dijo Alicia mientras le ayudaba a ponérselo de nuevo. La Reina blanca parecía no poder responderle más que con una extraña expresión, como si se sintiera asustada y desamparada, y repitiendo en voz baja algo que sonaba así como “pan y mantequilla, pan y mantequilla...”, de forma que Alicia decidió que si no empezaba ella a decir algo no lograría nunca entablar conversación. La inició pues, tímidamente, preguntándole: -
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