Alicia a través del espejo
¿Tengo la honra de dirigirme a la Reina blanca? -Bueno, si llamas a eso “dirigirse”... -respondió la Reina blanca- no es en absoluto lo que yo entiendo por esa palabra. Alicia pensó que no tendría ningún sentido ponerse a discutir precisamente cuando estaban empezando a hablar, de forma que sonrió y le dijo: -Si Su Majestad quisiera decirme cómo debo empezar, lo intentaré lo mejor que pueda. -Pero si es que no quiero que lo hagas en absoluto! -gimió la pobre Reina-. ¡Me he estado dirigiendo todo el tiempo durante las dos últimas horas! -Más le valiera -pensó Alicia- tener a alguien que la “dirigiera” un poco -pues estaba tan desarreglada. -Todo lo lleva mal puesto -consideró Alicia- y le sobran alfileres por todas partes. ¿Me permite ponerle bien el mantón? -añadió en
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