Alicia a través del espejo

Estaba oscureciendo tan velozmente que Alicia pensó que se estaría acercando alguna tormenta. -¡Qué nube tan negra y tan espesa! -dijo-. Y qué rápidamente se está encapotando el cielo! Pero..., ¿qué veo? ¡Si me parece que esa nube tiene alas! -¡Es el cuervo! -gritó Tweedledum con un chillido de alarma y en el acto los dos hermanos salieron de estampía y desaparecieron en el bosque. Alicia corrió un poco también y se detuvo bajo un corpulento árbol. -No creo que pueda dar conmigo aquí -pensó- es demasiado grande como para poder penetrar entre estos árboles; pero ya me gustaría que no aletease de esa manera... está levantando un huracán en el bosque... ¡allí va un mantón que se le habrá volado a alguien! V. AGUA Y LANA

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