Alicia a través del espejo

de conveniente altura; mientras, las otras las aguardaban formando, expectantes, en fila. -Ha llegado la hora -dijo la morsa- de que hablemos de muchas cosas: de barcos... lacres... y zapatos; de reyes... y repollos... y de por qué hierve el mar tan caliente y de si vuelan procaces los cerdos. -Pero ¡esperad un poco! -gritaron las ostras y antes de charla tan sabrosa dejadnos recobrar un poco el aliento¡que estamos todas muy gorditas! -¡No hay prisa! -concedió el carpintero y mucho le agradecieron el respiro. -Una hogaza de pan -dijo la morsa-, es lo que principalmente necesitamos:

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