Alicia a través del espejo
¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?! ¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor! ¡Qué fragarante día! ¡Jujurujúu! ¡Jay, jay! Carcajeó, anegado de alegría. Pero brumeaba ya negro el sol agiliscosos giroscaban los limazones banerrando por las váparas lejanas, mimosos se fruncían los borogobios mientras el momio rantas necrofaba... -Me parece muy bonito -dijo Alicia cuando lo hubo terminado-, sólo que es algo difícil de comprender (como veremos a Alicia no le gustaba confesar, y ni siquiera tener que reconocer ella sola, que no podía encontrarle ni pies ni cabeza al poema). Es como si me llenara la cabeza de ideas, ¡sólo que no sabría decir cuáles son! En todo caso, lo que sí está claro es que alguien ha matado a algo... -Pero ¡ay! ¡Si no me doy prisa voy a tener que
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