Alicia a través del espejo

volverme por el espejo antes de haber podido ver cómo es el resto de esta casa! ¡Vayamos primero a ver el jardín! Salió del cuarto como una exhalación y corrió escaleras abajo... aunque, pensándolo bien, no es que corriera, sino que parecía como si hubiese inventado una nueva manera de descender veloz y rápidamente por la escalera, como se dijo Alicia a sí misma: le bastaba con apenas apoyar la punta de los dedos sobre la barandilla para flotar suavemente hacia abajo sin que sus pies siquiera tocaran los escalones. Luego, flotó por el vestíbulo y habría continuado, saliendo despedida por la puerta del jardín, si no se hubiera agarrado a la jamba. Tanto flotar la estaba mareando, un poco, así que comprobó con satisfacción que había comenzado a andar de una manera natural. II. EL JARDÍN DE LAS FLORES VIVAS -VERÉ mucho mejor cómo es el jardín -se dijo

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