Alicia a través del espejo
gusta! -Pero esto era algo más de lo que Alicia se habría atrevido. -Un poco de cariño..., y unos tirabuzones en el pelo..., es todo lo que está pidiendo. La Reina blanca dio un profundo suspiro y recostó la cabeza sobre el hombro de Alicia. - Tengo tanto sueño -gimió. -¡Está cansada, pobrecita ella! -Se compadeció la Reina roja-. Alísale el pelo..., préstale tu gorro de dormir..., y arrúllala con una buena canción de cuna. -No llevo gorro de dormir que prestarle -dijo Alicia intentando obedecer la primera de sus indicaciones- y tampoco sé ninguna buena canción de cuna con qué arrullarla. -Lo tendré que hacer yo, entonces -dijo la Reina roja y empezó:
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