Alicia a través del espejo
Duérmete mi Reina sobre el regazo de tu Alicia. Has que esté lista la merienda tendremos tiempo para una siesta. Y cuando se acabe la fiesta nos iremos todas a bailar: La Reina blanca, y la Reina roja, Alicia y todas las demás. -Y ahora que ya sabes la letra -añadió recostando la cabeza sobre el otro hombro de Alicia- no tienes más que cantármela a mí; que también me está entrando el sueño-. Un momento después, ambas reinas se quedaron completamente dormidas, roncando sonoramente. -Y ahora, ¿qué hago? -exclamó Alicia, mirando a uno y a otro lado, llena de perplejidad a medida que primero una redonda cabeza y luego la otra rodaban desde su hombro y caían sobre su regazo como un
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