Alicia a través del espejo

acordaba ni de mi propio nombre! Alicia se dijo a si misma: -¡A mi desde luego no se me habría ocurrido ni siquiera intentar recordar mi nombre en medio de un accidente tal! ¿De qué me habría servido lograrlo! -pero no lo dijo en voz alta por no herir los sentimientos de la pobre reina. -Su Majestad ha de excusarla -le dijo la Reina roja a Alicia, tomando una de las manos de la Reina blanca entre las suyas y acariciándosela suavemente-. Tiene buena intención, pero por lo general no puede evitar que se le escapen algunas tonterías. La Reina blanca miró tímidamente a Alicia, que sintió que tenía que decirle algo amable; pero la verdad es que en aquel momento no se le ocurría nada. -Lo que pasa es que nunca la educaron como es debido -continuó la Reina roja-. Pero el buen carácter que tiene es algo que asombra. ¡Dale palmaditas en la cabeza y verás cómo le

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