Alicia a través del espejo
caballero lentamente, con voz un tanto retenida-. No, desde luego no lo sirvieron después del otro. -Entonces, ¿lo servirían al día siguiente, porque supongo que no iban a comer dos budines en la misma cena? -Bueno, tampoco apareció al día siguiente - repitió el caballero igual que antes-. Tampoco al otro día. En realidad -continuó agachando la cabeza y bajando cada vez más la voz- no creo que ese budín haya sido cocinado nunca. En realidad, ¡no creo que ese budín sea cocinado jamás! Y, sin embargo, como budín, ¡qué invento más extraordinario! -A ver, ¿de qué estaba hecho ese budín, según su invento? -preguntó Alicia, con la esperanza de animarlo un poco, pues al pobre caballero parecía que aquello le estaba deprimiendo bastante. -Para empezar, de papel secante -contestó el
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