Alicia a través del espejo
por todas partes -repetía-pero fue un descuido por su parte ponerse el yelmo de otro..., ¡y con el otro dentro además!... -¿Cómo puede usted estar ahí hablando tan tranquilo con la cabeza abajo como si nada? - preguntó Alicia mientras lo arrastraba por los pies y amontonaba sus enlatados miembros al borde de la zanja. El caballero pareció quedar muy sorprendido por la pregunta. -Y, ¿qué más da donde esté mi cuerpo? -dijo-. Mi cabeza sigue trabajando todo el tiempo. De hecho, he comprobado que cuanto más baja tenga la cabeza, más invenciones se me van ocurriendo. -Ahora, que la vez que mejor lo hice -continuó después de una pausa- fue cuando inventé un budín mientras comíamos la entrada de carne. -¿Con tiempo suficiente para que se lo sirvieran al siguiente plato? -supuso Alicia-. ¡Eso sí que se llama pensar rápido! -Bueno, no fue el siguiente plato -dijo el
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx