Alicia a través del espejo
caballero dando un gemido. -Me temo que eso no quedaría demasiado bien... -No quedaría bien así solo -interrumpió con bastante ansiedad- pero, ¡no tienes idea de cómo cambia al mezclarlo con otras cosas!... Tales como pólvora y pasta de lacrar. Pero tengo que dejarte aquí -terminó, pues acababan de llegar al lindero del bosque. A Alicia se le reflejaba el asombro en la cara: no podía menos de pensar con ese budín. -Estás triste -dijo el caballero con voz inquieta- déjame que te cante una canción que te alegre. -¿Es muy larga? -preguntó Alicia, pues había oído demasiada poesía aquel día. -Es larga -confesó el caballero- ¡pero es tan, tan hermosa! Todo el que me la ha oído cantar..., o se le han saltado las lágrimas o si no...
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