Alicia a través del espejo

El sombrerero se volvió de nuevo, pero esta vez unos lagrimones le rodaron por la mejilla; pero de hablar, nada. -¡A ver si hablas de una vez! -le espetó impacientado Haigha. Pero el sombrerero continuó mascando tan campante y sorbiendo su té. -¡A ver si hablas de una vez! -le gritó el Rey-. ¿Cómo va esa pelea? El sombrerero hizo un esfuerzo desesperado y logró tragar un trozo bien grande de pan y mantequilla que tenía aún en la boca. -Se las están arreglando muy bien los dos - respondió, atragantándose-. Ambos han mordido el polvo unas ochenta y siete veces. -Entonces, supongo que estarán a punto de traer el pan y la borona -se atrevió a observar Alicia. Ahí está esperando a que acaben -dijo el sombrerero-; yo me estoy comiendo un

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