Alicia a través del espejo
soltado... ¡Me hubiera gustado tanto llevarme un cangrejito a casa! -Pero la oveja sólo se rió desdeñosamente y continuó haciendo calceta. -¿Hay muchos cangrejos por aquí? -le preguntó Alicia. -Hay cangrejos y toda clase de cosas -replicó la oveja-. Hay un buen surtido; no tienes más que escoger. ¡Vamos, decídete!, ¿qué es lo que quieres comprar? -¡¿Comprar?! -repitió Alicia con un tono de voz entre asombrado y asustado... pues los remos, la barca y el río se habían esfumado en un instante y se encontraba de nuevo en la pequeña y oscura cacharrería de antes. -Querría comprarle un huevo, por favor -dijo al cabo con timidez-. ¿A cuánto los vende? -A cinco reales y un ochavo el huevo... y a dos reales la pareja. -¿Entonces dos cuestan más barato que uno? - preguntó Alicia, asombrada, sacando su monedero.
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