Alicia a través del espejo
-Es que si compras dos huevos tienes que comerte los dos -explicó la oveja. -En ese caso, me llevaré sólo uno, por favor - concluyó Alicia, colocando el dinero sobre el mostrador; pues estuvo pensando que-: Vaya una a saber si están todos buenos. La oveja tomó el dinero y lo metió en una caja. Dijo luego: -Nunca le doy a mis clientes nada con la mano... eso no estaría bien... has de cogerlo tu misma. -Y con esto se fue hacia el otro extremo de la tienda y colocó el huevo de pie sobre un estante. -Me pregunto por qué no estaría bien que me lo entregara ella misma -pensó Alicia, a medida que avanzaba a tientas entre mesas y sillas, pues el fondo de la tienda estaba muy oscuro-. Ese huevo parece estar alejándose cuanto más camino hacia él y..., ¿qué es esto?, ¿será una silla?, pero..., ¿cómo?, ¡si tiene ramas! ¡Qué raro es esto de encontrarse un
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