7 Ensayos 90 años

96 Sara Beatriz Guardia ¿Pura añoranza de algo perdido? Si reparamos en la redacción, no se queda en lamento pasadista. Nos habla de lo que buscan en los árboles los actores sociales que menciona. Y culmina diciendo que “no han presentido aún los secretos del alma misteriosa de los pinos…” Es inequívoca la esperanza de que lleguen a presentirlos. Está apostando por el cambio de la naturaleza de las relaciones de esos actores con los árboles, de tal modo que lleguen a percibir los secretos del alma misteriosa, en este caso, de los pinos. Añado dos comentarios. Primero, la que pone en práctica Mariátegui no es una pura resistencia a la modernidad que despoja de ingredientes afectivos, eróticos y espirituales a los vínculos de los humanos con otros seres. La de él, es una apuesta a"rmativa. Es una apuesta por desplegar esas dimensiones en las relaciones que forman el renovado tejido de la vida de los seres10. Segundo. Esta apuesta no excluye la aceptación de logros cientí"cos y tecnológicos que la modernidad occidental aporta. Mariátegui no está proponiendo el regreso a una añorada antigüedad perdida. Ni utopía y menos todavía arcaica11. Para él, los logros de la razón en su ejercicio de la ciencia y la tecnología son bienvenidos. Incorporados a una matriz que tiene la celebración de la vida como articuladora de la convivencia, son rede"nidos para desplegar su sentido gozoso y constructivo12 y evitar su potencial destructivo. Escribió innumerables comentarios elogiosos a los avances e invenciones de la ciencia y la tecnología. Pero explícitamente criticó el positivismo por privar al paradigma cientí"co de sus signi"caciones potenciales, y usó la ciencia como necesaria guía para la acción revolucionaria. Su crítica transpira los frescos aromas revolucionarios de nuevos tiempos. 3. Desde la religiosidad en la peripecia familiar y la cultura popular de Huacho Dos años antes de la crónica sobre los árboles escribió una nota sobre la Semana Santa en Lima13. En esta y en las dos crónicas sobre la procesión del Señor de Los Milagros, así como en el episodio del baile de la muerte en el Cementerio Presbítero Maestro, podemos registrar las diversos y aparentemente contradictorios aspectos de la religiosidad con que empieza a construir su per"l en la escena pública. 10 Carlos Franco escribió un bello librito con el nombre de La Otra Modernidad, valga la ocasión para celebrar su fértil existencia y lamentar su ausencia temprana porque de esos espíritus necesitamos beber. 11 Es sabido que en momentos de su exacerbado liberalismo, Mario Vargas Llosa redactó un ensayo crítico sobre la obra de José María Arguedas, cali"cándola de Utopía Arcaica, el título del libro. 12 Décadas más tarde Arguedas recibiría la misma e infundada crítica a su propuesta de incorporar ciencia y tecnología rede"niendo sus sentidos. 13 Publicada ¿inactualmente? en La Prensa el 9 de julio del año 1916, cuando tenía 22 años.

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