7 Ensayos 90 años

94 Sara Beatriz Guardia En mi camino he encontrado una fe. He ahí todo. Pero la he encontrado porque mi alma había partido desde muy temprano en busca de Dios. Soy un alma agónica como diría Unamuno” He destacado en negrita la frase que nos da la pauta para esta búsqueda. Su propuesta de ampliar y modi"car los Evangelios cristianos, así como su crónica de Semana Santa, las dos de la Procesión del Señor de los Milagros y las comunicaciones que publicó con motivo del incidente de un grupo de artistas y una famosa entonces bailarina austriaca en el Cementerio Prebítero Maestro de Lima, contienen los rasgos de su religiosidad o espiritualidad a su salida temprana en búsqueda de Dios. De igual manera, los textos de madurez muestran las características de la fe que había encontrado, o sea, de la religiosidad o espiritualidad que venía construyéndose. Y salta también la pregunta sobre la presencia de la Cosmovisión Andina Amazónica de los pueblos indígenas en sus escritos y práctica intelectual y política desde que sale en busca de dios y en la fe que encuentra. La breve revisión que sigue busca entonces Identi"car las características y cambios en su hechura y dispositivo perceptivo emocional y afectivo, así como espiritual y conceptual. Y rastrearemos las huellas de la religiosidad de los pueblos indígenas en su propuesta de Socialismo Indoamericano. Lo que sigue es un inicial y medio caótico avance. En la crónica que comentamos nos dice que en ocasiones anteriores ha escrito columnas criticando al hacha o más bien la sierra municipal que dejaba los árboles descuartizados y exangües por el suelo. Hace una relación de gente de ocupaciones y estratos diversos y la relación utilitaria que tenían con los árboles. El con"esa tener con ellos una relación de utilidad muy diferente. Contraste de dispositivos de percepción, de afectos y emociones, de espíritu y de concepción del mundo. Y cierra la crónica sobre los árboles informando a sus lectores sobre las circunstancias que originaron su experiencia, sus sensaciones y su re#exión. Les dice: “Yo, amigo mío, tengo la religión de estas cosas y nunca me sorprenderá usted en apostasía. Hoy he ido al Convento de los Descalzos, en pos de un instante de apacibilidad, calma, misticismo y dulzura. Y lo he hallado. El sol que en la ciudad es inclemente, ultrajante, riguroso y despiadado encendía en el follaje de una fronda que era mi dosel. Un árbol grande, bueno, amigo, me daba hospitalidad protectora y amante. Y bajo su abrigo me adormía el son de las campanas que jadeaban en la torre mística”.

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