458 Sara Beatriz Guardia blancos. El sentimiento racial actúa en esta clase dominante en un sentido absolutamente favorable a la penetración imperialista. Entre el señor o el burgués criollo y sus peones de color, no hay nada en común. La solidaridad de clase, se suma a la solidaridad de raza o de prejuicio, para hacer de las burguesías nacionales instrumentos dóciles del imperialismo yanqui o británico... Las posibilidades de que el indio se eleve material e intelectualmente dependen del cambio de las condiciones económicosociales. No están determinadas por la raza sino por la economía y la política. La raza, por sí sola, no ha despertado ni despertaría al entendimiento de una idea emancipadora. Sobre todo, no adquiriría nunca el poder de imponerla y realizarla. Lo que asegura su emancipación es el dinamismo de una economía y una cultura que portan en sus entrañas el germen del socialismo... La barrera del idioma se interpone entre las masas campesinas indias y los núcleos obreros revolucionarios de raza blanca o mestiza. Pero a través de propagandistas indios, la doctrina socialista, por la naturaleza de sus reivindicaciones, arraigará prontamente en las masas indígenas... El realismo de una política socialista segura y precisa en la apreciación y utilización de los hechos sobre los cuales les toca actuar en estos países, puede y debe convertir el factor raza en factor revolucionario.” 20 En suma, tal y como la memoria histórica de Nuestra América nos ha evidenciado, todos los esfuerzos de los Estados nacionales por alterar y convertir a las comunidades indígenas y campesinas en pequeña propiedad agraria e industrial resultan ine"caces y estériles, toda vez que chocan con barreras de carácter histórico-cultural basadas en sus cosmovisiones sobre la vida y el universo, como se evidencia en la supervivencia de más de 500 años en las comunidades y pueblos indígenas de sus modos y formas de gobierno, de sus tradiciones seculares y religiosas y, sobre todo, de la preservación y defensa de su identidad indígena; amén del gran problema e impacto devastador que produce y signi"ca el desarrollo incompatible de la pequeña propiedad agraria, y en una estructura y sistema mundial de explotación y proceso productivo de la gran propiedad capitalista "nanciera e industrial, responsable, en gran medida, de los procesos de desposesión y apropiación de tierras y recursos naturales desintegradores sociales y, en algunos casos, de extinción de la vida y existencia colectiva y comunitaria de los indígenas en América Latina. Al respecto, Mariátegui sintetiza: 20 José Carlos Mariátegui. “El problema indígena”. José Carlos Mariátegui. Obra Política. Prólogo, selección y notas de Rubén Jiménez Ricárdez. México, Ediciones Era, 1979, pp. 233, 234, 235, 237 y 238.
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