424 Sara Beatriz Guardia falsos y simplistas conceptos, en circulación todavía en Latino-América, sobre el Materialismo Histórico”,52 reivindicando “los trabajos de Antonio Labriola, menos divulgado entre nuestros estudiosos de sociología y economía”.53 Mariátegui sentirá una importante a"nidad con el italiano Piero Gobetti, de quien citará que “nuestra "losofía santi"ca los valores de la práctica”,54 y es justamente de Gobetti y del Historicismo Italiano donde se encuentran la “clave fundamental de su marxismo”,55 valorando del historicismo Italiano su inmanentismo historiográ"co, es decir, “un inmanentismo como concepto opuesto a trascendentalismo. Nada de lo que ocurre en la historia se explica por instancias puestas fuera de éstas” 56 dejando sentir una aproximación a Vico, que “la facultad de pensar la historia y la facultad de hacerla o crearla, se identi"can”,57 abriendo un camino orgánico, un puente cultural y político entre el debate italiano y la formación de un marxismo no dogmático para América Latina,58 de la cual la revista Babel se siente heredero privilegiado. Es además Samuel Glusberg, director de Babel, quien escribe sobre Mariátegui en la misma revista, contribuyendo a difundir su pensamiento y su presencia en Chile59 y es entre las cartas que Mariátegui dirige a Glusberg, quien fue además el primero en publicar en Buenos Aires sus crónicas, donde podemos leer aquella citada frase que sintetiza el itinerario intelectual y existencial que lo llevara a impregnarse de la tradición historicista italiana: “residí más de dos años en Italia, donde desposé una mujer y algunas ideas”.60 La mujer es su esposa italiana Anna chiappe y las ideas eran el debate sobre el marxismo de la década de 1920 en Italia. 52 Mariátegui José Carlos, El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy, Amauta, décima edición, Lima 1987, p. 155. Hay que señalar que el libro El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy, son artículos publicados en las revistas Mundial, Variedades y Amauta, en especial la cita pertenece al artículo “La in#uencia de Italia en la cultura Hispano-americana,” Variedades, Lima 25 de agosto de 1925. 53 Ibídem. p. 155. 54 Mariátegui José Carlos, Defensa del marxismo, Lenguas Nacionales y Extranjeras, Santiago de Chile 1934, p. 64. 55 Neira Hugo, “El pensamiento de José Carlos Mariátegui: Los mariateguismos”, in: Socialismo y Participación, Lima, n° 23, Septiembre de 1983, p. 64. 56 Ibídem. p. 63. 57 Mariátegui José Carlos, Peruanicemos el Perú, Amauta, décima primera edición, Lima 1988, p. 164 Originalmente en la revista Mundial, Lima, noviembre de 1927. 58 Cfr., Cfr., Paris, Robert, “Mariátegui y Gramsci, prolegómenos a un estudio contrastado de la difusión del marxismo”. in: Socialismo y participación, Lima, n° 23, septiembre de 1983, pp. 31-54. 59 Cfr., Enrique Espinoza, “José Carlos Mariátegui, guía o amauta de una generación”, in: Babel revista de arte y crítica, Santiago de Chile, año xi, nº 54, segundo trimestre de 1950, pp. 120-124. 60 Mariátegui José Carlos, Carta a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1927 (1928), in: Correspondencia (1915-1930)…, op., cit., t., ii, p. 331.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx