414 Sara Beatriz Guardia dirige la tipografía y modelaba cada entrega así como también actuaba como tesorero de la misma. Enrique Espinoza además de dirigir la imprenta, corrige pruebas, busca originales, escribe los sobres y manda por adelantado a fabricar el papel, tareas que sobrepasaban su rol de editor convirtiéndolo en un gestor administrativo y cultural de su revista.14 Babel es una pequeña revista de arte y crítica —reza su presentación chilena— “Babel anhela mantener vivo el sentimiento de libertad, estimando que el hombre debe ser la medida de todo”. Su contribución a la cultura en general está patente en ensayos, relatos y poemas, y en los juicios que acerca de los mejores libros americanos inserta en cada número. La colaboración de autores internacionales es inédita los ensayos de escritores norteamericanos, franceses, ingleses, rusos, alemanes, se traducen especialmente, autorizados por los mismos. Aunque en escala modesta, Babel circula por todos los países americanos y no falta en ninguno de las grandes bibliotecas y universidades del continente. Aparece cada bimestre, en volúmenes de 48 a 64 páginas, como revista de suscriptores sólo está en venta en pocas librerías, “su deseo es establecer relaciones directas con cuantos la honran leyéndola”.15 Desde su primer número, mayo de 1939, Espinoza y el comité asesor constituido por Manuel Rojas, Luis Franco, José Santos González Vera, Laín Díez y Mauricio Amster, parece asignarse una misión y trazar una estrategia, Babel iniciaba sus publicaciones en los años del Frente Popular chileno, de la tragedia de la Guerra Civil Española, de la consolidación del estalinismo en la Unión Soviética, de la Segunda Guerra Mundial y, pronto, de los inicios de la Guerra Fría. Las interpretaciones que Babel elabora de estos acontecimientos no se identi"can sin embargo en ningún momento con algunas de las grandes tendencias explicativas predominantes en el período. Ni la política Frentista, ni la lógica de Bloques parecen seducir la sensibilidad de Glusberg y sus amigos, los que dedican sus esfuerzos de difusión de una interpretación social que no se enmarcara en las propuestas por los partidos políticos de la época, señala Glusberg “oí hablar de socialismo desde muy niño. Me tuve por tal siempre. Escuché a muchos oradores socialistas…”16 14 José Santos Gonzáles Vera, Algunos…, op., cit., p. 52. 15 Separata de Babel, revista de arte y crítica, Santiago de Chile, nº 28, 1945 (no paginada) 16 Enrique Espinoza, citado en José Santos González Vera, Algunos, Nascimento, Chile, Santiago, 1967, p.38.
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