410 Sara Beatriz Guardia político y la crítica intelectual/cultural sobre un objeto de estudio en nuestro caso el marxismo, desplegando un análisis donde las fronteras no siempre son claras y de"nidas sino más bien difusas, movibles y diversas, en tal sentido analizar la revista Babel así como la "gura de Samuel Glusberg y algunos escritores que participaron en ella tiene como desafío pensar el marxismo como proceso cultural en disputa. Habría que señalar que Glusberg y sus amigos que iniciaron la segunda época de la revista Babel en su etapa chilena se posicionan en el ambiente cultural buscando leer las problemáticas europeas y su historia, desde la Revolución Rusa pasando por la Guerra Civil española y la centralidad del estalinismo en la cultura política de la izquierda, así como con el encuentro siempre problemático con la cultura política latinoamericana, en la perspectiva que su mirada no pasaba por reproducir un discurso partidario de dichos procesos, sino más bien buscaban una opinión que se sustentara en una independencia intelectual. Desde esta perspectiva nos proponemos reconstruir algunas intervenciones de la revista Babel y su director Enrique Espinoza tratando demostrar el complejo camino por donde circulaban las disputas intelectuales, es decir a nuestro interés aquellas ideas que van a contra pelo de las visiones más generales entendidas como ideas hegemónicas tanto políticas como culturales de un periodo particular y para nuestro interés aquellas que tienen que ver con el marxismo, atendiendo que dichos debates se desarrollan a veces en pequeña disputas expresadas muchas de las veces por el trabajo intelectual de los sujetos que mediante sus proyectos editoriales tratan de desarrollar propuestas político-culturales emancipadoras. Dichos debates y lecturas de intervención político/intelectual y en este caso de un “tipo de marxismo” que nos interesa rescatar dialogan con un conjunto de ideas que circulan en la sociabilidad chilena, las revistas y los sujetos que portan a través de sus escritos son algunos de los vehículos que van con"gurando un espacio en disputa y en este caso particular con los dogmatismos tanto políticos como culturales los que a veces nos pueden permitir ver la conexión de lo local con lo internacional en una dinámica de constante intercambio y no una mera recepción acríticas de las ideas.“Las ideas son los seres más migratorios del mundo–escribe Horacio Tarcus- sin embargo las ideas no viajan solas sino a través de los sujetos que son sus portadores; se transmiten por tradición oral pero también se "jan por medio de sus soportes materiales favoritos (libros, folletos, revistas, periódicos, etc.).”3 3 Tarcus Horacio, Marx en la Argentina. Sus primeros lectores y cientí"cos, Siglo veintiuno editores, Argentina, 2007. p. 32.
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