408 Sara Beatriz Guardia a) La economía marxista no es una ciencia económica general, sino una economía sociológica comparativa. b) El materialismo histórico debe rechazar conceptos apriorísticos porque es un método de interpretación histórica. c) La imposibilidad deductiva del programa social marxista a partir de proposiciones cientí"cas abstractas o, como lo denomina Croce, ciencia pura. d) El rechazo de una amoralidad o una antieticidad dentro del marxismo. En esta disputa teórica, sobre la lectura de Marx de Labriola, Croce y Sorel, se inserta Mariátegui durante su llegada a Italia. Pero su aprendizaje no tuvo una “toma de postura” pasiva o acrítica, sino se apropiará de los recursos teóricos de este debate, de manera propositiva, para sostener su propia defensa del marxismo. Esta experiencia italiana le permitió a Mariátegui asimilar a Marx desde el tamiz del pensamiento idealista italiano de aquella época. En este sentido compartimos la sugerente del marxista argentino José Aricó: Si Mariátegui pudo dar de la doctrina de Marx una interpretación tendencialmente antieconomicista y antidogmática en una época en que intentarla desde las "las comunistas era teóricamente inconcebible y políticamente peligrosa, sólo fue posible merced al peso decisivo que tuvo en su formación la tradición idealista italiana en su etapa de disolución provocada por la quiebra del estado liberal y el surgimiento de corrientes crocianas “de izquierda” y marxistas revolucionarias. Mariátegui leyó a Marx con el "ltro del historicismo italiano y de su polémica contra toda visión trascendental, evolucionista y fatalista del desarrollo de las relaciones sociales, característica del marxismo de la II Internacional (Aricó 1980, XIV-XV). En este sentido, Mariátegui como el mismo confeso ser un marxista convicto y confeso. Sin embargo, a partir de nuestro análisis, su obra se ubica dentro del marxismo abierto que no se distancia de algunas premisas del núcleo duro del marxismo, a saber, a) el análisis económico es el factor determinante de la historia, b) lo económico determina una superestructura de la sociedad y c) la lucha de clases es el motor de la historia (Sobrevilla 2012, 394-395).
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