7 Ensayos 90 años

39 Ponencias del Simposio Internacional 7 ensayos | 90 años Y, más adelante: La tierra tradicionalmente ocupada pelos indígenas se destina a su posesión permanente, cabiéndoles el usufructo exclusivo de las riquezas del suelo, de los ríos y de las lagunas ahí existentes. La aprobación de estos artículos no se dio sin polémica: los puntos de mayor embate fueron las demarcaciones, la cuestión de la minería y el tema de los indígenas aculturados. La garantía formal del derecho al territorio y a sus recursos es lo que quiero remarcar, a la luz del planteo mariateguista. En las conquistas formales de gran importancia está el derecho a organización propias, rompiendo con el estatuto de la tutela, lo que remite a la noción de protagonismo indígena, muy netamente anunciado por Mariátegui, en 1928: “La solución del problema indígena tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios. Ese concepto conduce a ver en la reunión de los congresos indígenas un hecho histórico” (Mariátegui, 1980:49). Es importante subrayar que, a pesar de poseedores de las tierras reconocidas, los indígenas no tienen la propiedad de las tierras, lo que es prerrogativa del Estado nacional. A partir de este artículo surgieran una serie de ordenamientos posteriores, referentes al proceso de reconocimiento (“proceso demarcatorio”), que establecen los detalles del proceso político-administrativo, siendo el Poder Ejecutivo (es decir, los que estén en comando de la nación) lo responsable. En ese proceso toman parte antropólogos, una vez que se exige un laudo técnico, y los indígenas, que deben participar de los trabajos de reconocimiento y concordar con el texto "nal. Hay otros puntos que inciden directamente sobre los pueblos indígenas que derivan de la Constitución que no discutiré aquí, y que envuelve la articulación entre derechos universales y derechos diferenciados, ambos incidiendo sobre los indígenas, y, muchas veces, generando una división entre movimientos de la clase trabajadora y movimientos étnicos. Entre los anos de 1992 y 2000 fue demarcada una gran parte de las tierras indígenas actualmente existentes, justamente en la región amazónica. Durante la corta duración del gobierno neoliberal de Collor de Mello, se hizo el reconocimiento de mayor número de territorios bajo el liderazgo de su ministro de medio ambiente, José Lutzemberger, ecologista que estuvo delante de ese proceso y consagró el Parque Nacional del Xingú, donde residen cerca de 888 indígenas en TIs legalizadas, así como en la Amazonia, donde están cerca de 98% de las TIs. Su sucesor, el ultra liberal Fernando Henrique Cardoso, mantuvo una política de demarcaciones que, si bien disminuyó en ritmo, permitió un cierto optimismo alimentado por posibilidades de trabajo profesionalizado, en varios ámbitos. En ese periodo, ocurrieron reformas administrativas que limitaron la acción del Estado, bajo modi"caciones administrativas y reducción de fondos

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