361 Michael Löwy La ideología del progreso (con o sin comillas) pudo en la época de la Ilustración, desempeñar un papel crítico y subversivo, frente al oscurantismo clerical y el absolutismo monárquico. Este es el caso, por ejemplo, de Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano (1793) de Condorcet, o de escritos socialistas utópicos de su discípulo Saint-Simon. Pero a partir la década de 1820, con “Ordre et Progrès” de Auguste Comte, esta ideología se convirtió en una apología del orden industrial y cientí"co burgués. Un ejemplo particularmente sorprendente de conformismo “progresista” es la doctrina “ecléctica” de Víctor Cousin, que en su Introducción a la Historia de la Filosofía (1828) desarrolló una impresionante “"losofía de vencedores”, que asociaba con admirable elegancia, el éxito de los vencedores y el progreso de la civilización: «Yo absuelvo la victoria como necesaria y útil; yo comienzo ahora a absolverla como justa, en el sentido más estricto de la palabra; me comprometo a demostrar la moralidad del éxito. Por lo general vemos en el éxito que el triunfo de la fuerza es una suerte de simpatía sentimental que nos lleva hacia el vencido; espero haber demostrado que como siempre hay un vencido, y que el vencedor es siempre el que debe ser, es necesario probar que el vencedor no solo sirve a la civilización, sino que es mejor, más moral, y que por eso es el vencedor. Si no fuera así, habría una contradicción entre moral y civilización, lo que es imposible, siendo que la una y la otra son dos lados, dos elementos distintos pero armoniosos de la misma idea»1. 1 Cousin, Cours de philosophie. Introduction à la philosophie de l’histoire, 1828, Paris, Fayard, 1991, p. 242, cité par Michèle Riot-Sarcey, Le réel et l’utopie. Essai sur le politique au XIXème siècle, Paris Albein Michel, 1988, p.44. WALTER BENJAMIN Y JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI: DOS MARXISTAS DISIDENTES CONTRA LA IDEOLOGÍA DEL “PROGRESO”
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