7 Ensayos 90 años

326 Sara Beatriz Guardia La literatura le apareció a JCM como espacio en donde aportar bajo la idea de testimonio de parte. Un argumento que brotó como opositor, no solo a Riva Agüero con quien se mostró más crítico, sino también como opositor a todos quienes escribieron desde Perú pero nunca para Perú (en términos de espíritu) ni para todos los peruanos y mucho menos lo hicieron pensando en una nación integral en la cual se debían incorporar a los eternos excluidos: campesinos e indígenas. Con el párrafo anterior, se hace referencia a la mayoría de los letrados del periodo colonial y cosmopolita cuya "liación orgánica a las élites no les permitió ver la realidad de manera crítica. Estos literatos pusieron sus miradas en otros horizontes, en otros intereses, con otro espíritu y en otros sujetos que no fueron precisamente los indígenas. Esas escrituras dieron a Mariátegui la certeza de que Perú era una nación no creada, sino un saldo a resolver, un concepto por crear, un asunto a que atender y una necesidad ideológica política. En el Perú de los veinte, la literatura, el ensayo y el periodismo fueron medios para reflexionar sobre la alteridad social: esa conjugación y el particular modo de interpretarlas desde una versión socialista llevó a JCM a discrepar con otras figuras que analizaron a la literatura con otros objetivos y desde otros marcos. La literatura como la presentó en su séptimo ensayo apareció como espacio de lucha: desde el inicio del ensayo fue clara su posición crítica especificando que su misión fue posicionarse en ese juicio que consideró abierto y en el que aportó su testimonio de parte. En un estudio que él mismo consideró no concluido, fue capaz de mostrar con claridad, el espíritu de la literatura peruana en tiempos coloniales y cosmopolitas, y en ese mostrar el ánimo encontramos un Perú con poco espíritu peruano, por el contrario del sentimiento que las generaciones nuevas (principios de siglo XX y hasta los 20) le imprimieron cuando se dedicaron a mostrar a su país, a su realidad y a su gente toda. Ese momento en el cual la nueva generación pudo mostrar al Perú como realmente era, y con quienes lo formaban en su integralidad, es cuando JCM empezó a hablar de literatura nacional. Respecto a ello en el balance provisorio del séptimo ensayo y hablando de las nuevas generaciones dijo JCM: “En la historia de nuestra literatura, la Colonia termina ahora. El Perú hasta esta generación, no se había aún independizado de la Metrópoli” (Mariátegui, 1980:339) Gran lector de Piero Gobetti, Mariátegui retomó sus ideas para referir al juicio de partes para intervenir en el análisis del proceso de la literatura. Tanto para el italiano como para el peruano ese proceso de enjuiciar críticamente fue un espacio de lucha en la construcción de algo nuevo. Benedetto Croce le aportó

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx