7 Ensayos 90 años

30 Sara Beatriz Guardia particular teniendo en cuenta las heterogeneidades que forman lo que llamamos “pueblos indígenas en Brasil”, pienso que sirven como punto de partida para pensar la realidad de todo el país, en sus lineamentos generales. No quiero desconsiderar las diferencias culturales, cosmológicas y sociales entre los pueblos indígenas de las tierras bajas sudamericanas, sino remarcar que esas están sometidas a un mismo sistema económico, en el cual el Estado ocupa un lugar clave en la expansión del capital, garantizando la acumulación de los sectores dominantes del capitalismo dependiente que caracteriza las naciones latino americanas. Así, caracterizaré brevemente los Mbya Guarani para argumentar que, a pesar de notables diferencias entre los pueblos indígenas considerados por Mariátegui en los años de 1920 y los pueblos indígenas de Brasil, en inicios de siglo XXI, hay varios puntos en común, entre los cuales la intrínseca relación entre su modo de vivir (el Tekoh) y el territorio o la tierra (el Tekoha). Utilizo la categoría territorio para nombrar las tierras indígenas, desde el entendimiento de que la tierra contiene otros recursos naturales y está revestida de signi"cados. Utilizaré como sinónimos las dos categorías, pues cuando Mariátegui planteó el tema en los Siete Ensayos, ya tenía en cuenta la dimensión simbólica involucrada en el término tierra. Diferentemente del caso del Perú, desde los años de 1928 hasta hoy la población indígena en Brasil es minoritaria. Su historia está fuertemente marcada por el otrocidio, como dice Galeano, que más allá del genocidio, se expresó en las políticas integracionistas y asimilacionistas que formaran parte de las políticas de Estado destinadas a mitigar la presencia indígena en el país. Este proceso ocurrió en el siglo XX, a través del indigenismo estatal, a través de un sector administrativo especi"co destinado a “paci"car” dos indígenas – el SPILTN o SPI (Serviço de Proteção ao Índio e de localização dos Trabalhadores Nacionais), creado en 1910, que paso a denominar FUNAI (Fundação Nacional de Apoio ao Índio) en 1967.El indigenismo surgió como política del estado en la Revolución Mexicana y se extendió por todo el continente alejándose de sus orígenes (en particular de su relación con la reforma agraria), pero manteniendo el cariz evolucionista y el reto de ”mestizaje”, que denominamos integracionismo o asimilación. La trayectoria del indigenismo estatal en Brasil es muy larga, llena de episodios siniestros, denunciados en informes referentes al periodo militar. Por eso, sin tratar de manera liviana ese tema, aquí, quiero remarcar que el indigenismo estatal de Brasil está imbricado con la modi"cación del régimen de la tierras - típico de los gobiernos demo-burgueses, y, al mismo tiempo, señalar el nombre que expresa bien el interés por las áreas indígenas como manera de toma de tierras y, de par a eso, promover la integración de sus miembros en tanto que trabajadores en los marcos del estado nacional.

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